El alquiler para estudiantes: un problema sin solución cercana

El mercado del alquiler ahoga a los jóvenes estudiantes
Alquilar una habitación o un alojamiento para un estudiante es un calvario con la situación actual: El mercado se encuentra a la baja, la oferta se encuentra muy por debajo de la demanda y, por consecuencia, los precios del alquiler siguen subiendo en todas las grandes ciudades. A todo esto hay que añadirle los gastos en comida, los pagos de suministro de agua, y los de electricidad y gas a las compañías de luz. Para entender mejor el contexto, el precio del alquiler ha aumentado más de un 16% en toda Europa en los últimos 10 años, y precisamente en el último año el crecimiento se ha acentuado.
Los precios del alquiler en las grandes ciudades son prohibitivos

Hay más estudiantes que habitaciones disponibles
Una de las principales causas de la subida del precio del alquiler para estudiantes se encuentra en la gran disparidad entre la oferta de pisos de alquiler y habitaciones compartidas y el número de estudiantes que estudian lejos de su casa. En ciudades como Palma de Mallorca, Barcelona, Málaga o Madrid, la oferta de habitaciones compartidas se ha reducido en más de un 50% y en un 45% de media en el resto del país. Ante esta situación, los estudiantes universitarios tienen mayores dificultades para alquilar que el resto de colectivos. Esto se debe a que aún existe escepticismo y prejuicios a su alrededor, tachándolos de descuidados, ruidosos y agresivos.¿Qué medidas está tomando el gobierno para limitar la subida del precio del alquiler para estudiantes?
Ante este descontrol, el gobierno ha tomado algunas medidas para limitar los precios de los alquileres a nivel estatal. Una de las medidas más polémicas es la limitación de un 2% al incremento de los alquileres de aquí a 2023. Esta medida surgió a raíz de la subida exponencial del IPC, que afectaba a los precios de los alimentos, medicinas, transporte,... El problema se encuentra en que este límite solo se aplica en contratos de alquiler que cumplan un año o más antes del 30 de junio de 2022. Esto deja a muchos pisos de estudiantes fuera de la ecuación, donde los estudiantes a veces firman contratos durante el curso académico y luego abandonan el piso para buscar una alternativa mejor. Para paliar con este problema, el gobierno aprobó el bono de alquiler joven. Este bono forma parte de un programa de ayuda a los jóvenes y proporciona una ayuda económica de 250€ al mes a cualquier joven comprendido entre las edades de 18 y 35 años que acrediten una renta de trabajo y que cobren un salario 3 veces inferior al Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM). Este indicador determina la renta vital mínima y se toma como referencia para la concesión de ayudas, subvenciones y prestaciones sociales. [main]Aún así, estos precios para el presupuesto de un joven estudiante son insostenibles. Por esa razón, muchos de ellos acaban viviendo en alojamientos con condiciones desastrosas por un precio desorbitado.[/main]Comentarios
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